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28 de enero de 2026
Con lluvia o nieve, revisa tus ruedas y evita multas.

Cuando llegan los meses de invierno, la lluvia intensa, las heladas o la nieve pueden convertir cualquier trayecto en un auténtico riesgo. En estas condiciones, el estado de los neumáticos se vuelve un factor clave para la seguridad, ya que son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera.
Uno de los mayores peligros al conducir con lluvia es el aquaplaning, un fenómeno que ocurre cuando el coche pierde adherencia y “flota” sobre una capa de agua. En ese momento, el conductor puede perder completamente el control. Con nieve o hielo, la distancia de frenado aumenta de forma drástica, y cualquier maniobra brusca puede provocar un accidente.
Por eso, la Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en revisar siempre la banda de rodadura. En España, la profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 mm. Circular con neumáticos por debajo de este límite no solo es peligroso, sino que supone una multa de 200 euros por cada rueda en mal estado, e incluso puede llevar a la inmovilización del vehículo.
Además, en carreteras con nevadas, la normativa obliga a utilizar cadenas o neumáticos de invierno homologados cuando la señalización lo indique. Ignorar esta obligación puede conllevar otra sanción de hasta 200 euros.
En SPG Talleres recomendamos revisar neumáticos, presión y desgaste antes de cualquier viaje en temporada fría. Un mantenimiento adecuado no solo evita multas: puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente.